Seeguidoreeees

jueves, 5 de marzo de 2015

No tenían muchas cosas en común, sus edades eran distintas, sus maneras de caminar no coincidían y mucho menos su estatura. Nunca pensaban igual, tenían edades muy diferentes. Él era el dueño de si mismo, ella una niña insegura. Sus manos parecían haber sido hechas como piesas exactas para encajar una con la otra, con los dedos entrelazados y mirando hacia la misma dirección.

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