Seeguidoreeees

miércoles, 24 de febrero de 2016

Al final te das cuenta que lo pequeño siempre es lo más importante: las conversaciones a las tres de la mañana, las sonrisas espontaneas, las fotos desastrosas que te hacen reír a carcajadas, los poemas de diez palabras que te sacan una lágrima, los libros que nadie más conoce y se vuelven tus favoritos, una flor que te pones en el cabello, un café que te tomas solo... Eso es lo que verdaderamente vale la pena; las cosas dimitas que causan emociones gigantescas.

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